Ellos defecan agua bendita

Aparentemente, todos aquellos que abrazan el discurso de índole progresista se caracterizan por defecar agua bendita. Ellos son impolutos, puros, inmaculados, impecables, irreprochables, y hasta han decretado ser la fiscalía de la moral universal. Ellos están ahí para señalar con el dedo inquisidor a todo aquel que cuestione, por ejemplo, los huecos de la Ley de Identidad de Género, sin importar que se hayan reído hasta hace muy poco tiempo de Zulma Lobato, un personaje que era televisado para que mi generación se burlara de su condición de travesti y el hecho de que fuera tan pobre que vivía en una cochera y hacía sus necesidades en una palangana. No importa que se hayan reído de los ataques psiquiátricos al travesti pordiosero durante años, porque ellos son incuestionables e inmaculados. Ellos defecan agua bendita... Entonces, pueden juzgarme cuando yo cuestiono que las leyes de género hayan logrado poner a un violador en una cárcel de mujeres, dejar en libertad a un...