Una inclusión muy exclusiva
En los últimos años, nos hemos acostumbrado a que se hable de inclusión en las producciones de Hollywood, los estrenos de cine y las series y películas que ofrecen las plataformas digitales.
Los medios hegemónicos le han lavado el cerebro a una gran parte de una generación, haciéndole creer que la industria más racista, misógina y homofóbica del mundo es una maravillosa fábrica de inclusión y diversidad (siempre y cuando tengas el dinero para pagar la entrada o contratar el servicio).
Efectivamente, la inclusión tiene un precio. Y por ende, la inclusión es exclusiva para quien pueda pagarla. Esto es algo que los artistas y productores tienen muy claro. Me refiero a los mismos que publican frases contra el Capitalismo en sus redes sociales.
De todas formas, quiero profundizar un poco más sobre el tema, sin quedarme en el argumento básico (aunque válido) de que no se está incluyendo a los pobres. No quiero estancarme en la noción de que la inclusión es excluyente por una cuestión de estratificación social; porque como yo creo en el mérito y reivindico el Capitalismo, considero que cualquier persona puede alcanzar la posibilidad de comprar una entrada para ir al cine.
Así que quiero ahondar un poco más en lo que verdaderamente son las minorías, para demostrarles a ustedes mediante la lógica que el hecho de que el mundo del espectáculo esté llevando a cabo una revolución de las minorías es una gran farsa.
Para esto, no hace falta ir a los libros, ser un académico o tener un coeficiente intelectual demasiado elevado. Lo único que se necesita es poder salir a caminar un rato por las calles de las grandes metrópolis.
Por ejemplo, si yo recorriera las calles del centro porteño ahora mismo, seguramente me voy a encontrar con alguna persona ciega esperando ser acompañada para cruzar la calle. Tampoco sería nada del otro mundo encontrarme con una pareja de sordomudos hablando en lenguaje de señas. Si entro a un famoso restaurante de comida rápida, me encontraré con que en la cocina trabaja una persona con síndrome de down. En la City porteña, me voy a encontrar con alguna persona que anda en silla de ruedas porque no puede caminar. Por algo la ciudad está llena de rampas. También me encontraré con más de un octagenario encorvado, caminando muy despacito hacia alguna de las decenas de restaurantes que hay (por ejemplo) en Av. Corrientes. Voy a ver personas en situación de calle, gente pobre suplicando por una moneda para poder pagar el transporte público.
A todas estas personas las voy a ver porque existen. Y son muchas.
Sin embargo, no las veo representadas en las películas de Hollywood y en las series de Netflix.
Entonces, ¿dónde está la inclusión?
Realmente, yo no veo ninguna inclusión. Lo único que veo es simplemente un desfile de orientaciones sexuales en el primer mundo...
¿Dónde están representadas las personas en situación de calle en la industria que hoy nos señala con el dedo moralista, cuando vienen desde la ciudad de Los Ángeles a filmar en las calles de La Boca?
¿Dejan a los menesterosos que duermen en las veredas ser parte de la producción?
¿O los corren como animales con la complicidad y la ayuda del Estado?
¿Cómo están representadas en esta industria tan inclusiva las personas con trastornos psiquiátricos?
¿Alguna vez vieron un loco?
No son como los villanos de Batman o Superman, que son psicópatas con mentes brillantes. Los locos viven una vida miserable. Son delirantes. Huelen mal. Y muchas veces, hasta son abandonados por sus propias familias. No son villanos de Marvel. Son una minoría, y no la veo representada.
Por su parte, ¿ustedes ven muchos ciegos en las películas y series del norte?
¿Las plataformas de producciones están llenas de producciones protagonizadas por discapacitados?
La única "diversidad" que se ve es la sexual.
Y yo me pregunto:
¿Ustedes creen que las personas discapacitadas no sufren discriminación?
Muchachos, no seamos hipócritas. Si hasta sus propias discapacidades son usadas como insultos en el lenguaje coloquial. Yo les garantizo que sufren más discriminación que cualquiera.
Por lo tanto, si esto al fin y al cabo se trata de terminar con la discriminación, ¿por qué las personas discapacitadas no son representadas tan efusivamente en la industria que hoy se disfraza de inclusiva?
¿Por qué no abundan los protagonistas discapacitados?
Yo les voy a decir la respuesta:
Acá no hay ninguna inclusión. Lo que hay es un engaño, un fraude, una farsa.
La elite hollywoodense no aboga ni va a abogar jamás por ningún valor ético o moral. Esta es la misma industria que se enriqueció con la escena violatoria de "El último tango en París".
No nos dejemos lavar el cerebro.
La industria que hoy te acusa de misógino por no aplaudir la espantosa película de "Las Cazafantasmas mujeres" es LA MISMA que tenía entre sus productores a Harvey Weinstein.
La industria que hoy te acusa de racista por no creer que un Dios griego o una sirena nórdica eran africanos es LA MISMA que promovía el Blackface y usaba a los afrodescendientes como remate de todos y cada uno de sus chistes.
La industria que hoy te acusa de perpetuar los estereotipos de género es LA MISMA que instaló la imagen débil y objetizada de la mujer, y que muchas veces ha pedido favores sexuales en los castings.
Nos están mintiendo.
A esta gente no le importa la inclusión.
Simplemente están siendo parte de la doctrina actual; así como en su momento fueron parte de la cultura que regía anteriormente.
Si en la década del 80 estaba instalada la imagen del hombre blanco, fuerte y heroico, entonces todas las películas iban a estar protagonizadas por hombres con dichas características.
Si en la década actual se está instalando la imagen de la mujer con pene, entonces preparémonos para ver pronto una versión de la Mujer Maravilla trans.
El punto consiste en que no hay ninguna inclusión real. Lo único que se ve como "novedoso" en estas producciones es un par de orientaciones sexuales y una etnia más.
Pero es mentira que se esté concientizando sobre las minorías. La industria hollywoodense es LA MENOS INDICADA para embanderarse con la representación de las minorías raciales, sexuales, y la lucha de las mujeres.
Por favor, no seamos ingenuos.
Cierro con lo que escribí al principio:
Para percatarse de la falsedad de esta revolución de inclusión y diversidad, basta solo con salir a la calle.
Pero eso hay que hacerlo asumiendo que la mayoría de ustedes pueden salir a la calle; porque hay gente que no puede. Desde las personas que están postradas en una cama hasta las que sufren agorafobia.
Esas personas también existen.
Y tampoco las veo muy representadas en la industria de la inclusión...
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