Los liberales estamos contentos, excepto algunos


Entrometidos en la militancia liberal, en el auge de las ideas de la libertad. Analfabetos políticos, terraplanistas de la política. Así es cómo me voy a referir a ellos.

Lo cierto es que hoy, en este momento, los liberales deberíamos estar al menos sonriendo, aunque esto no sea equivalente a decir que tenemos que estar felices, ya que la realidad del país es lamentable.

Recientemente, hubo una elección histórica, en la que ingresaron tres candidatos liberales al Congreso de la Nación Argentina: Javier Milei, Ricardo López Murphy y José Luis Espert.

Deberíamos celebrar que luego de muchos años, tengamos finalmente representación política en la Cámara de Diputados, y que se abra un juego interesante a diferentes bloques y armados de centroderecha en el Parlamento. Sin dudas este es un buen motivo para estar ilusionados o sonrientes. Si bien admito que la batalla cultural apenas empieza, yo me siento entusiasmado con este pequeño logro de la lucha de las ideas en la política. Sin embargo, no todos pueden decir lo mismo. Los terraplanistas de la política no están contentos.

¿Y quiénes son esas personas? Pregunta que se haría cualquiera de ustedes.

Los terraplanistas de la política son una militancia políticamente analfabeta que existe dentro de un microclima del Liberalismo. Se compone de gente adulta (no tanta) que ha encontrado en nuestras ideas un sentido de pertenencia, y ha conformado paradójicamente un pequeño colectivo libertario. Sí, leyeron bien.

Hablamos de un grupo de usuarios de la red social Twitter, que tienen entre veinte y cincuenta años, que han jugado a que eran parte de la campaña de Javier Milei, el candidato a la diputación nacional por la Ciudad de Buenos Aires. Jugaron a ser liberales, referentes, influencers, a ser parte de un equipo de Milei que realmente, nunca existió.

Y claro, ¿cómo van a estar contentos, si lo único que los hacía sentir que tenían algún tipo de relevancia o trascendencia culminó el día 14 de Noviembre de 2021 con las Elecciones Legislativas? Para colmo, la razón de su existir finalizó sin que se cumpliera una sola de sus profecías conspiracionistas. Esta tribu virtual autoproclamada militancia planteaba conspiraciones como la presencia de infiltrados de diferentes partidos políticos en las filas de Milei, con la finalidad de quitarle votos, dañar su imagen, y a última hora, realizar una operación en su contra para destruir su campaña (y posiblemente, su candidatura). 


Pero lo cierto es que Milei no solo fue electo diputado, sino que fue la sorpresa y revelación de las elecciones. "Javier dio el batacazo", fueron las palabras que utilizaron los medios de comunicación.

Y como no pueden estar contentos bajo ningún punto de vista, ¿qué van a hacer ahora? La respuesta es muy simple: van a borrarse del mapa. Gradualmente, los terraplanistas de la política irán pereciendo; y de a poco, desaparecerán.

De todas formas, también es cierto que sí hubo infiltrados en la militancia de Milei durante la campaña de 2021, que abrieron las puertas a operaciones en su contra, lo perjudicaron y podían haberlo perjudicado aún más. Eso es verdad. Pero estos infiltrados fueron ellos mismos...

Me estoy refiriendo a aquellos que veneraban a Javier Milei tratándolo como un Mesías, hablaban de las profecías de Benjamín Solari Parravicini, clamaban que era el hombre gris que salvaría a la Argentina, día y noche publicaban frases absolutamente delirantes, que le sirvieron en bandeja a varios periodistas y operadores políticos la idea de que Javier era un líder mesiánico, personalista, populista, y por ende, peligroso.







Además de estas publicaciones, han reivindicado el incidente que tuvo lugar en el Luna Park con el custodio como protagonista, y que fue expulsado por el equipo de Javier Milei. Como si fuera poco, se identifican con la bandera de la Confederación, y hasta enaltecen ciertos sucesos que ocurrieron en Alemania. 

Por eso es que no deben tener ninguna duda de que este sector del Liberalismo HACE DAÑO, y que está compuesto por gente que no tiene nada que ver con Milei. Son un colectivo de libertarios; una suerte de emos o floggers que actualmente, encontraron un sentido de pertenencia en el resurgimiento del Liberalismo, y que tranquilamente podrían haberlo encontrado en cualquier otro lado. Son como las militantes feministas pero con pañuelo amarillo.

Cuando los vean publicar idioteces, homenajear a custodios expulsados por sacar un arma contra la militancia, y otras actitudes similares, sepan que eso NO es Milei. Ellos no tratan de construir. Tratan de destruir.




Por otra parte, a lo largo de todo este año y el anterior, hemos visto a unos cuantos liberales de cartón con el intelecto muy bajo, incapaces de comprender cuestiones bastante sencillas.

En un océano de comentarios en las redes, varios de ellos se quejaban diciendo:

"¡Javier Milei odia a los políticos y ahora va a ser un político; es un hipócrita y un contradictorio!"

A estos tarados habría que explicarles que JUSTAMENTE PORQUE JAVIER ODIA A LOS POLÍTICOS Y CREE QUE LA MAYORÍA SON DELINCUENTES ES QUE VA A BUSCAR OCUPAR SU LUGAR. ¿Se entiende? Sacamos a un chorro y ponemos a Javier.

Es increíble que no se den cuenta de que la forma de sacar a los políticos torpes y corruptos del Congreso es poniendo a otros que no lo sean.

Asimismo, también recriminaban:

"¡Javier Milei putea al Estado y ahora va a trabajar en el Estado!"

De vuelta: JUSTAMENTE, si lo que insultamos es el mal funcionamiento de un Estado roto y deficiente, la única forma posible de arreglarlo es metiéndose adentro de éste. Y el sueldo estatal que va a cobrar Milei es propio porque él también trabaja en el sector privado.

Claramente, estos pseudoliberales o pseudolibertarios son personas que apenas vieron tres videos de Youtube y se piensan que son Murray Rothbard; pero son perjudiciales para este movimiento. Hasta un niño de cinco años con capacidades diferentes entendería dichas explicaciones. Es preocupante el nivel intelectual y cultural que demuestran algunas personas.

En lugar de celebrar que economistas como Javier Milei se hayan metido en la política para precisamente cambiar esta noción de que son todos inservibles y delincuentes peleándose por una porción de la torta dentro del Congreso, LOS PELOTUDOS PATALEAN. Da la sensación de que lo único que saben hacer algunos es putear detrás de una pantalla sin proponer nada. Les resulta más fácil twittear en pantuflas contra cualquier gobierno o candidato que aparezca en vez de hacer una propuesta concreta.

En definitiva, a ese sector de infiltrados liberales, de fanáticos radicalizados, de terraplanistas de la política, yo le diría que a veces es mejor dejar la boca callada y pensemos que son unos idiotas, que abrirla y dejar que lo comprobemos.

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