¿Cuál puede ser el escenario económico de este año?


Desde que Argentina ingresó al Fondo Monetario Internacional (FMI) en 1956, nuestro país ha firmado 22 acuerdos incluyendo el de este año.

Lamentablemente, el último acuerdo que se firmó con el FMI es sin reforma estructural alguna; y en materia financiera, se trata de patear para adelante la deuda con dicho organismo en un período de 4 años de gracia. La deuda que se firmó durante el Macrismo dejaba 2 grandes vencimientos los días 22 y 23 de Marzo de 2022. A partir de allí, se terminaba de pagar. Ambos vencimientos eran de casi US$20.000M cada uno. Hoy, esta deuda pasó a ser de US$45.000M (US$40.000M + US$5.000M de intereses) por postergar cada vencimiento por un promedio de 10 años.

El ajuste pretende eliminar solamente el déficit primario de la Nación en 2025, dejando fuera de los objetivos el déficit de las provincias y los intereses de la deuda. En la meta fiscal no hay ningún ajuste del gasto público en términos reales; es decir, como porcentaje del Producto Bruto Interno. Toda la baja de déficit, de aproximadamente unos 4 puntos a 0 en 2025, se va a llevar a cabo con una suba de los ingresos tributarios. Por mi filosofía liberal, ustedes se imaginarán que yo estoy totalmente en contra de cualquier aumento de impuestos; pero este es un dato que debemos saber porque es lo que aparece en el acuerdo.

Algunas de estas subas están explicitadas; como por ejemplo, Bienes Personales debido a la cuadruplicación de las valuaciones fiscales (para acercarlas a los valores del mercado); y hay dos que directamente son incomprensibles:

1) Mejora de la administración tributaria: 

Sinceramente, no es común que como consecuencia de una buena administración tributaria, pueda efectuarse un aumento de la recaudación como porcentaje del PBI en una economía, y menos con niveles de presión impositiva tan altos como los que existen en Argentina. En realidad, este punto no es más que una suba de impuestos encubierta.

2) Crecimiento de la recaudación por crecimiento del PBI:

Salvo después de una crisis, yo NUNCA vi que la recaudación creciera a causa del crecimiento económico. Es cierto que previo a las crisis, la gente se financia un poco renunciando al pago de impuestos. Pero siempre tiene que darse ese contexto económico antes de que la recaudación crezca cuando la situación se normaliza y el PBI empieza a crecer. Ese no sería el caso actual, salvo que el FMI haya frotado la lámpara y asuma que va a haber alguna crisis que haga que la evasión aumente, luego baje, y eso permita el aumento de la recaudación. Es una justificación bastante rebuscada.

En definitiva, el Kirchnerismo se ha salido con la suya en este acuerdo con el FMI, al posponer hacia el futuro la solución al problema de la deuda. De todas formas, se verá si la jugada le sale bien o mal.

Dentro del acuerdo, hay objetivos de inflación que tienen baja probabilidad de ocurrencia, ya que el máximo de inflación establecido para 2022 es de 48%; pero basándonos en los pronósticos, es probable que la cifra llegue a ser equivalente al doble, acercándose a una inflación anual de 3 dígitos y sin descartar una crisis cambiaria. De hecho, la meta inflacionaria de Abril de 2022 ya está completamente fuera del programa. Lo mismo sucede con la fiscal. Aún así, no veo chances de una hiperinflación durante este año. En una economía, la hiperinflación se desata cuando el índice mensual ronda el 50%. Para recordar un poco, cuando Argentina sufrió una hiperinflación a fines de los 80, la cifra fue del 4% POR DÍA. O sea, apenas un poco menos de lo que ahora estamos teniendo por mes. Así que veo muy difícil que pueda surgir un proceso de descomposición sociopolítica que lleve tan rápido a la Argentina a una crisis hiperinflacionaria durante 2022. 

Con respecto a esta variable, cabe destacar que hoy, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer la tasa de inflación del mes de Marzo; del 6,7%.

Siguiendo con las proyecciones del acuerdo con el FMI, el mínimo y máximo de inflación anual de 2023 es de 23% y 42% respectivamente; y para 2024, el máximo es de 37%.

La inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario. Y a veces, dicho fenómeno tiene rezagos; es decir, tarda en ocurrir, porque el impacto en los precios puede aparecer como consecuencia de la emisión que hubo entre 6 meses y un año antes. Precisamente, en 2021, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) emitió dinero a mansalva; y eso está empezando a sentirse. Además no se está viendo un gran control monetario por parte del BCRA (al menos hasta ahora), sino únicamente medidas absurdas como las que está tomando Roberto Feletti, controlando precios y apretando a los empresarios.

Por su parte, en el acuerdo hay un compromiso que consiste en que no va a haber ninguna amnistía fiscal a lo largo del programa, que dura 2 años y medio ya que el FMI adapta el nuevo programa con los vencimientos que tenía el anterior. Para el caso de Argentina, los vencimientos del último programa terminaban a mediados de 2024; los más importantes eran del 22 y 23 de Marzo de este año (motivo por el cual vencían US$40.000M y quedaban unos US$4.000M más para el día 24), y lo que hace este acuerdo de 2 años y medio es poner objetivos para 2022, 2023 y 2024.

Fiscalmente, tampoco es fácil que se cumplan las metas cuantitativas acordadas con el FMI. Me atrevo a decir que dentro de un par de revisiones, podemos estar en problemas con el FMI, y pensando en cómo solicitar un waiver. Esto no va a ser muy distinto a lo que ya hemos vivido hace 4 décadas, cuando vivíamos firmando acuerdos stand-by con el FMI prometiendo metas que no se cumplían, y bajo la necesidad de pedir waivers en un contexto de mucha inestabilidad macroeconómica; así que yo veo un horizonte bastante turbulento de acá en adelante, si bien no tengo muy claro en dónde termina la turbulencia. En parte, eso va a depender de lo que pase en el Congreso con la cuestión política. 

Como ustedes saben, el Frente de Todos tiene una fractura expuesta, donde La Cámpora y el Albertismo se tiran misiles entre ellos, con la participación de Sergio Massa tratando de juntar a los pocos que quedan de este partido. Y atención porque dentro de Juntos por el Cambio, también se están tirando con todo. No sé si Mauricio Macri tiene la intención de candidatearse a Presidente en 2023; pero sí está buscando una injerencia crítica y determinante en quién va a ser el candidato por su partido. No lo veo jubilado, como sí lo esperaban muchos opositores al Macrismo a fines de 2019. 

El hecho a tener en cuenta es que tanto el oficialismo como la oposición tienen diferencias significativas; y sin dudas eso le va a agregar inestabilidad macroeconómica a la ya inestable Argentina con la que nos encontramos hoy.

Comentarios